martes, 20 de enero de 2015

En sueños

Fui a la casa de sus padres una noche. Todas las casas vecinas rebosaban de opulencia. Eran grandes, con hermosos jardines, ventanas relucientes y puertas grandes.
Había algo diferente en la casa de sus padres. Estaba protegida por un negro portón y una fuerte reja. Me paré frente al portón y busqué el timbre. No logré encontrarlo y esperé ahí parada.
Después de un rato salió a verme, pero no me invitó a pasar. Caminamos un rato por calles amplias, bajo la amarillenta luz de las faroles, era una noche despejada. Me sentía desesperada, anhelante.
Se acercó hacia mí y me tomó de las muñecas, me empujó hacia la pared. Quería liberarme, no entendía por qué hacía eso. Había unos bultos pequeños y oscuros en la esquina de la pared, pensé que era ropa que alguien había abandonado ahí. Me moví hacia atrás tratando de liberarme y sentí garras y dientes enterrarse en mi tobillo. Lo sacudí con fuerza y gritaba de miedo y dolor.
No me ayudó. Sólo observaba.

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